Su inesperado amor por el metal no solo muestra su espíritu rebelde, sino también su habilidad para abrazar lo inusual. Además, es una defensora apasionada de la igualdad de género y del acceso a la educación en su país. Aalyiah es mucho más que una modelo: es un ejemplo clarísimo de que la dulzura y la fortaleza no se contradicen, sino que ¡van de la mano!